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martes, 19 de marzo de 2013

¡Una Misión de Amor!

Desde hace mucho tiempo en el pasado, he venido insistiendo con preocupación, que ya es tiempo que las personas asuman su responsabilidad en la tenencia de mascotas domésticas y no domesticables (las últimas, en los casos que competan), dado que es un verdadero problema, la cantidad de canes (perros y perras) y felinos (gatos y gatas), que deambulan por las calles.


Se que en algunos casos, es difícil, que perros(as) y gatos(as) permanezcan en los hogares de sus dueños(as), porque por lo general, a menos que sea un sitio cerrado, suelen irse de las casas, y es allí cuando la problemática se torna inquietante, con tantos perros(as) y gatos(as) que deambulan calle arriba y calla abajo, en condiciones de salud deplorables, hambrientos y desaseados.


En una oportunidad, escribí el artículo "Misión Nevado", como lo pueden ver en el siguiente enlace http://aquentrenos.blogspot.com/2010/11/la-mision-nevado.html, donde de manera clara y precisa, me manifiesto plenamente, haciendo pública mi preocupación por los perros y perras que se encuentran en situación de calle permanente o temporal.



No obstante, hace unos cuantos días, a partir de los hechos y acontecimientos que se suscitaron con el lamentable fallecimiento del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela (a quien en un principio apoyé pero luego le retiré el apoyo, pero que nunca odié ni le auguré ningún tipo de mal), las cámaras de televisión que siguieron el traslado del cuerpo del ex-mandatario nacional, desde el Hall de la Academia Militar, hasta el Cuartel de la Montaña, registraron el andar apresurado de un ejemplar canino, que iba tras el cortejo fúnebre.


En la gráfica que acompaña éste párrafo, puede ver claramente, al canino que se unió a la procesión fúnebre del Ex Presidente Venezolano, quien fue auxiliado por un miembro de la Guardia Nacional, quien lo subió a una de las motos, para que el ejemplar canino no fuera atropellado. En realidad, fue un hermoso gesto de humanidad y de empatía con los animales, que yo celebro rotundamente, porque son esas las acciones nobles que uno espera a diario de personas comunes y corrientes, que forman parte de un todo, que forman parte de la sociedad actual.


Resulta ser, que dicho perro fue llevado a las instalaciones de una de las instituciones de seguridad ciudadana, siendo alimentado y aseado por los efectivos tácitos; y a dicho canino, se le colocó un nombre que luego fue desechado por el de "Nevado", como se llamaba el perro de Simón Bolívar: El Libertador de Libertadores, de América; y gráficamente, se puede observar a uno de los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana, posando con el nuevo integrante de la milicia venezolana: "Nevado".


Dios Triuno, quiera, que ésta sea la oportunidad para la creación de un Programa, Proyecto, Plan o Misión, dedicada al rescate y la defensa de los animales, en especial, de los ejemplares caninos que como consecuencia de la irresponsabilidad en la tenencia de mascotas, se encuentran esparcidos a todo lo largo y ancho de la geografía nacional. Permita el Todo Poder y Gloria, que lo que tanto he pensado y deseado, se convierta en realidad. ¡Es necesario!

¡Sin la papa!


Sin la papa, se encuentran miles y millones de personas en diferentes países del mundo; y antes de proseguir, me conviene aclarar que en la nación donde vivo, a los alimentos que ingerimos, los alimentos, los llamamos "La papa"; así que pueden darse por informados, quienes no lo sabían, y quienes si, seguramente, me darán la razón.

Una vez más reitero lo que siempre he dicho, con relación a lo delicado de hacer referencia a temas religiosos y políticos...¡pero ni modo!...no puedo auto-silenciar mi voz, ante hechos y situaciones que considero, no debieron, no deben, no deberían, ni deberán ocurrir, como por ejemplo, todo lo que ocurre en torno al Estado del Vaticano y al Papado.

Quiero aclarar, de manera apriorística, que fui bautizado en la santa iglesia católica, apostólica y romana, creo en Dios Padre, en Dios Hijo, hecho hombre en el plano terrestre, y en la magnificiencia del Espíritu Santo, al igual que en mi amada Madre Celestial: María de Nazareth; pero no creo, en ninguna de las iglesias, instauradas en la tierra. ¡So sorry!

No puedo creer en ninguna iglesia que anteponga valores y principios que se alejen de los intereses y necesidades de las personas, independientemente de la religión que profesen y las iglesias que visiten y frecuenten. No concibo una iglesia que derrocha riquezas, lujos y privilegios, mientras que miles y millones de personas, viven en la más absoluta miseria.

Una de las razones que me inducen a pensar y creer en lo que siento en el tema tácito, es Cristo Jesús, lo que él reflejó durante su estadía  en éste  plano existencial que denominamos: "La Tierra". Jesús, el Primogénito, fue un ser de luz, que se caracterizó por su humildad de corazón y espíritu, y por ser ajeno a cualquier tipo de riqueza material.

Antepuesta una de mis tantas razones, entonces ¿No entiendo porque las iglesias esparcidas en numerosos países del mundo, ostentan tantos bienes monetarios y materiales? ¿A quién representan? ¿A Cristo Jesús? ¿A los pobres? ¡No, señores, no...no representan la humildad de la esencia de nuestro señor Jesucristo!

Yo me declaro abiertamente contra el Estado del Vaticano, y contra la figura del Papa, porque no representan a los pobres, a los más necesitados, a los excluidos, a los vejados, a los olvidados, y no daré mi brazo a torcer, hasta que no me demuestren lo contrario a lo que observo, critico y condeno, sujetándome únicamente al perdón de Dios, Padre y Señor del Universo.

Agradezco me disculpen, aquellos y aquellas que piensen de manera diferente ante lo que pienso, siento y expongo.

lunes, 18 de marzo de 2013

¡Que Bonita Vecindad!

Una vez más, me atrevo a opinar en materia socio-política, a sabiendas que en muchas oportunidades he dicho, que los temas de política y religión, siempre tienen puntos álgidos dentro del contexto de la sociedad de todos los tiempos, pero es que hay algo que me preocupa ya, en demasía; y quiero compartirlo por éste medio.

Para nadie es un secreto, la polarización que viven los venezolanos (y también extranjeros), a todo lo largo y ancho de la geografía nacional. Esa polarización es netamente socio-política, y ha existido desde hace mucho tiempo en el pasado, con los gobiernos de la llamada IV República, siendo igual, en la V República.

Para unos, puede que sea algo normal, pero para otros, no lo es. Para unos quizás sea algo benigno, pero para otros, quizás sea algo nocivo; pero para todos, es algo que se ha convertido en el pan nuestro de cada día, y de una u otra forma, nos involucra de manera total, de forma generalizada, sin distinciones de ninguna índole.

Es lamentable, que en la sociedad venezolana, haya tanta división, desde tiempos inmemoriales; al parecer, se trata de un cáncer social, que tal vez, no tiene ni tendrá remedio ni curación. Es una verdad que trasciende los sentidos humanos, y que no nos permite ver más allá del otro, de la otra; y tampoco situarnos en el lugar de las demás personas.

En Venezuela, oficialistas y opositores, han caído (hemos caído, porque me incluyo), en constantes dimes y diretes, en el contexto socio-político, y en diferentes sectores de la sociedad actual. Todo está impregnado de política, de sentimientos adversos al amor y la paz, donde sólo reina, el odio, la violencia, las ofensas, la humillación.

Lastimosamente, Venezuela, se ha convertido en una vecindad inmensurable, en donde cada quien y cada cual, defiende sus medias verdades o medias mentiras, valiéndose de acciones y hechos que atentan contra la integridad mental y física de la persona o personas que se consideran como contraria o contrarias.

Es normal y válido, que cada quien piense y actúe de modo diferente, pero eso no es motivo para irrespetar la condición humana; para objetar el punto de vista, las perspectivas de nuestros semejantes, creyéndonos los dueños absolutos de la razón y la verdad; verdad que muchas veces, en ambos casos, se sustenta en las mentiras.

Es necesario que de ambos lados políticos-partidistas, se aprenda a reconocer tanto las potencialidades como las limitaciones de quienes caminan por la acera del frente; que se admita que cada bando tiene sus fortalezas y amenazas, sus oportunidades y limitaciones; y que toda persona merece respeto y consideración.

Cada persona puede exponer sus pensamientos, ideas, opiniones, necesidades e intereses, sin interferir en la paz y tranquilidad de los congéneres. Pero tal parece, que mientras más ofendamos al otro, a la otra, más dueños de las verdades son, somos; y no es así, nunca será así, ¿por qué es tan difícil de entender?

Si leen otros de mis artículos, claramente percibirán cuál es mi posición en diferentes asuntos del entorno que me rodea, pero en ningún momento ofendo, agredo, hiero susceptibilidades; y me parece muy personalmente, que todos podemos ser ecuánimes y empáticos al momento de expresarnos, con todo el derecho que tenemos. ¿No les parece?