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lunes, 15 de noviembre de 2010

"En el País de las Pocetas"



Sin lugar a dudas, el deseo de asumir posiciones sociales, en todos los sectores societarios, conlleva a numerosas personas a utilizar los medios, canales e instrumentos que consideren necesario para lograr sus fines personales y profesionales. Lastimosamente, es  y se trata de una realidad venezolana, que tal vez, se parezca a las realidades de cualesquiera otras latitudes y sociedades del inmenso orbe.

Lo expuesto ocurre con relativa frecuencia en el sector socio-político venezolano, cuando un sinfín de personas, sostienen la idea de convertirse en Presidente(s), Gobernador(es), Alcald(es), Consejal(es), entre otros cargos públicos, en donde por supuesto se requiere de la participación ciudadana, en otras palabras, del voto popular ejercido a través de la figura del sufragio en los procesos electorales.

Sucede pues, que quienes aspiran cargos públicos como los que se han mencionado en el párrafo anterior, en pro de conseguir el objetivo y la meta (se puede pluralizar al respecto), planifican y organizan lo que comúnmente se denomina como "Campañas Electorales", y en la búsqueda y consecución de la preferencia del electorado, proceden a ofrecer villas y castillas, pero el problema no es ese, en realidad, el problema es otro.

Para nadie es un secreto que en dichas campañas electorales, los interesados a obtener y ocupar un cargo público, comienzan a visitar diferentes sitios y lugares, desde los sectores de la "alta sociedad", hasta los sectores más "populares", dicho así, porque no se les puede decir, sectores de la "baja sociedad".

Los postulados a los innumerables cargos públicos, también comienzan a aparecer en diversos periódicos, programas de radio y televisión, ofreciendo "un mundo ideal", que por supuesto, todos deseamos y queremos, para tratar de subsistir en un sistema de cosas, mejor, que en el que vivimos. Dicho de otro modo, quienes aspiran un cargo público comienzan a "caernos a mojones", como que si TODOS, somos unas pocetas. Lo peor de todo, es la cantidad de promesas incumplidas.

Aquí entre nos...aunque duela tener que admitirlo, la República Bolivariana de Venezuela, puede y debe ser llamada "El País de las Pocetas", por la cantidad de ingenuos e incautos que creemos (porque me incluyo), en las promesas de quienes luego de obtener y ocupar el cargo público que querían, se olvidan de sus promesas, se olvidan del pueblo, se olvidan de la gente. Pero no se les olvida cobrar 15 y último, y hacer efectivos todos los beneficios que se corresponden con su nuevo estatus social, que no es más que el de "Politiqueros".

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