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miércoles, 26 de enero de 2011

¡Relación Liberal!


Como todos y todas sabemos, existen algunos estados civiles como por ejemplo, el de soltero(a), casado(a), divorciado(a), viudo(a), y hasta el de engañado(a), estafado(a), incluyendo el de cachudo(a), y aunque lo que voy a comentar es de antigua data, ahora resulta, pasa y acontece, que en ciertas y determinadas redes sociales, algunos y algunas refieren que tienen una “Relación Liberal”, que por cierto, no es un estado civil, pero es afín; y yo ipso facto me pregunto: ¿Cómo carrizo se come eso?
           
La verdad es que eso de relación liberal me suena a irresponsabilidad, a golilla a viva la pepa, y en realidad, aquí entre nos, no consideran que después de esperar tanto a su príncipe azul o princesa azul (pero teñido-a- con wiki wiki, porque en honor a la verdad no existen o no han sufrido su metamorfosis de sapo a príncipe o de rana a princesa), te vas a calar eso de la liberación liberal. ¡No que va mijo(a), conmigo no!
           
Pienso y creo, y quizás muchos y muchas coinciden con mi manera de pensar pues, que no es justo que si andas en la búsqueda de una relación formal y que dure un poquito más de lo que duran las relaciones amorosas hoy en día, no puedes ni te debes calar la relación liberal esa que ofrecen por allí como pan de piquito en la época de María Castaña, y que por demás, para colmo de colmos y males de males, se presta para libertades y libertinajes.


Por tanto, aquel o aquella que no quiera lavar, que por lo menos preste la batea, ya que en el amor, la cosa debe ser seria y sin nada de jueguitos, porque jugandito y todo, es que lo mete el perro; y aquí entre nos, allá tú con tu relación liberal, porque lo que es a mí, no me gusta ni me conviene, ya que sólo quiero algo formal y serio (y si te lo repito como un perico, es por si acaso no me entiendes o no me explico); y además vale, porque lo que es mío es mío, y lo de liberal me suena a Poliedro de Caracas. Aquí aplica un refrán de mi abuela que dice así: ¡Papelón que yo me chupo, no es melao de los demás!...¡y no se te ocurra decirme que no es verdad!

¡El Celular!...¿Lujo o Necesidad?


Para unas personas el celular es una necesidad, para otras, es un lujo, pero también puede interpretarse que es una necesidad de lujo o un lujo por necesidad, pues, dependiendo del cristal con que se mida, el celular es visto y considerado en la actualidad, como un dispositivo móvil de gran utilidad.

Aquí entre nos, les comento que tener uno implica una serie de situaciones diarias, como lo puedes apreciar a continuación:

Primero: para tener uno tienes que trabajar como abeja en panal, a menos que te lo regalen o lo obtengas por cualquier otro medio.

Segundo: cuando lo manipulas por primera vez, tienes que caletrearte el manual que viene en el kit de accesorios.

Tercero: tienes que afiliarte a un plan, para que las llamadas y mensajes te salgan a menor costo; pero si no pagas dicho plan, te quedas sin servicio, aunque te queden 5 bolos de saldo.

Cuarto: afortunadamente tienes el servicio activo y el plan en vigencia, pero en donde te encuentras no hay señal o cobertura y entonces debes elevar la mano lo más alto posible, con el celular en la mano, como lo hacía Ultraman con su cápsula (y no es que se me cayó la cédula, fue que mi abuelita me hablo de ese héroe casi prehistórico), o en última instancia, encaramarte en cualquier parte para lograr la necesaria cobertura o señal.

Quinto: Supongamos que tienes cobertura o señal, pero al discar el número deseado, te sale ocupado o la tipa esa que habla, te dice que esperes el tono o la señal para enviar tu mensaje al buzón de voz.

Sexto: cuando te dispones a dejar el mensaje de voz, no encuentras que decir, porque te pones nervioso, ya que el tiempo para dicha acción es demasiado corto.

Séptimo: Cuando estás hablando con alguien o enviando mensajes de texto, suenan unos piticos y te quedas “mutis”, porque se agotó el tiempo de duración de la batería o la misma está defectuosa, debido a la inadecuada forma como recargas la misma.

Octavo: cuando vas a recargar la batería, no hay energía eléctrica o en plena carga se va la luz o en el caso de ser una batería defectuosa, la recarga es infructuosa.


Sin embargo, queda claro que el celular es como un apéndice de tu vida, y que sin ese aparatico, te sientes como fuera de órbita, como bachaco sin antena, como elefante sin trompa, etc, etc, etc, y es que en realidad, siendo el celular una necesidad o lujo, indiscutiblemente es útil y necesario.