
El deber ser de un docente, desde mi concepción pedagógica, sin ser bachiller de la República Bolivariana de Venezuela, debería ser el siguiente:
1.- Aplicar el formalismo de cortesía: "Buen día, Buena tarde o Buena noche".
2.- Saludar: ¿Cómo están, estudiantes?
3.- Presentación Personal: "Yo soy Jesús Efrén Córdova".
4.- Ofrecer apoyo educativo: "A partir de hoy, pueden contar conmigo para hacer más ameno el proceso de aprendizaje, y quedo de ustedes a la orden, para aquello en lo que les pueda servir, manteniendo las normas de cortesía y respeto ciudadano". ¡Bienvenidos!
¡Pero no! Todo parece indicar que la cortesía y el respeto se fueron de vacaciones colectivas indefinidas o están de paro.
Amigos docentes, eviten que el título se les haga nubes en el cerebro. Conserven la humildad, y sobre todo, mantengan siempre presente la pedagogía.
He dicho...
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