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lunes, 15 de noviembre de 2010

"Zapatos de Tacón Alto"



Sin lugar a dudas, otro de los grandes problemas de la sociedad, tiene que ver, con lo que algunos o muchos, llaman "la profesión más antigua del mundo", para referirse en palabras agraciadas, sobre la "prostitución" o lo que ahora se denomina como "sexoservicio", de acuerdo a lo que ha estipulado la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U), para maquillar la cara oscura de un fenómeno socio-económico de evidentes connotaciones.

Es triste ver como las niñas, desde los 8 ó 10 años en adelante, pasando por la adolescencia, hasta llegar a la adultez, por una u otra causa se involucran en hechos y situaciones en donde se procede al ofrecimiento de actividades que involucran la consumación del acto sexual, a cambio de uno o varios beneficios, donde por supuesto, el placer y el dinero son factores contundentes.

Lo más aberrante de la situación planteada, es cuando esas niñas y adolescentes, son forzadas por terceras personas, a ejercer el oficio de la prostitución o el sexoservicio, a través de las mafias de la trata de blancas y afines; conllevando esto, a la aparición y proliferación de ciertas y determinadas enfermedades de transmisión sexual (ETS), que de una u otra forma, atentan contra la integridad mental y física de las personas expuestas al sexoservicio, que es como ahora se le denomina a las personas que ofrecen sexo, a cambio de placer o dinero, entre otras cosas.

Este problema social, tiene diversas causas, entre las que se estipula la hacinación familiar, el abuso sexual de niños, niñas y adolescentes, por parte de una persona mayor, el sub-empleo, el desempleo, entre otras variantes que son dignas de ser consideradas, estudiadas, analizadas y por supuesto combatidas a través de programas, proyectos, planes y actividades diversas, que contribuyan con la concientización en materia de educación sexual.

Ninguna persona tiene la autoridad moral, para señalar, juzgar y condenar a quien o quienes se dedican al ofrecimientos de sexo por placer o dinero, sin embargo, no está demás, referir que la prostitución o el sexoservicio, no es una profesión, sino una manera de enfrentar la vida desde otro punto de vista o perspectiva diferente; y creo fehacientemente que en muchos casos es una excusa de los llamados sexoservidores(as), porque no es difícil aprender cualquier tipo de oficio, como coser, cocinar, entre otros, a partir de los cuales, se pueda disfrutar de una vida decorosa.

Particularmente, aquí entre nos, me hago solidario con todas aquellas niñas y adolescentes que con sus "Zapatos de Tacón Alto", se enfrentan a un mundo hóstil, mal guiadas por mentes y manos irresponsables, que obviamente se lucran; y en los casos de quienes incursan por voluntad propia en el mundo de la prostitución o sexoservicio, mi respeto y consideración en sus condiciones de seres humanos y personas. Del mismo modo lo hago, con aquellos niños y adolescentes (género masculino), que también se ven inmersos en este sub-mundo.

"La Ley del Espejo"



¿Quién no ha sido señalado, juzgado y condenado por "x" o "y" motivo personal o profesional?...¿Quién no ha sido objeto de comentarios y críticas destructivas?...(por favor, no obviar la constructividad, al respecto)...¿Quién no ha lanzado la primera piedra creyendo que está libre de pecados?

Amigos, amigas, es difícil subsistir y convivir en un sistema de cosas, en donde cada cabeza es un mundo, en donde cada ser humano, cada persona, es diferente en su manera de pensar y actuar. Sin embargo, no es imposible tratar de adaptarnos a las circunstancias diarias y diversas, que la vida nos permite experimentar.

A título personal, yo he aprendido, o mejor dicho, las circunstancias me han conllevado y casi obligado a ampararme bajo las leyes universales, como la ley del karma, la ley de la corresponsabilidad, entre otras, que de una forma u otra condicionan la existencia humana, e incluso, la existencia animal y vegetal.

Siendo así, teniendo presente que son numerosas las leyes que rigen la vida y el destino de todo ser viviente, no me ha quedado otra opción que crear para mí mismo y para quienes crean conveniente ser seguidores de la misma, lo que yo denomino como: "La Ley del Espejo".

Ahora bien, amigo, amiga, se preguntará ¿que es la ley del espejo?...¿en que consiste?...y de manera oportuna, lo primero que le recomiendo, es que se sitúe mental e imaginariamente ante un espejo, y es entonces, cuando usted siendo la imagen, ve la imagen de sí mismo (valga la redundancia), que a su vez es considerada como un reflejo fiel de su aspecto físico, que es lo máximo que podemos observar a través de un espejo, aparte de cualesquiera otras personas, objetos y cosas.

Sucede entonces, que así como su imagen se ve reflejada en el espejo, en la vida diaria, lo ideal es proyectar a través de nuestra propia imagen, lo que reflejan personas, objetos y cosas hacia nosotros. En pocas palabras quiere decir, que si alguién le demuestra afecto (el afecto viene a ser la imagen), usted le demuestra afecto (ya que el afecto también sería el reflejo); y así sucesivamente, si le demuestran respeto, admiración, incluso, odio y adversión.

Aquí entre nos...si a usted lo señalan, señale...si lo juzgan, juzgue...si lo condenan, condene...si de su persona comentan, comente...si a usted le critican, critique, y verá que la Ley del Espejo es efectiva, considerando a priori, que no es agradable hacer, lo que no nos gusta que nos hagan...y punto.

"Héroes y Heroínas de la Sociedad"

La sociedad, siempre la sociedad, y en pocas palabras, los seres humanos, no todos, por supuesto, pero si un gran porcentaje de éstos, han sido, son y quizás serán por tiempo indefinido, estigmatizadores de la "homosexualidad", y desde esta perspectiva o punto de vista societario, que involucra a innumerables homofóbicos, quienes tienen y demuestran preferencias sexuales diferentes a lo que es y se considera la "heterosexualidad". Antes de proseguir con este tema, es absolutamente necesario definir las palabras: "Heterosexualidad" y "Homosexualidad".

Pues bien, de acuerdo a mi entender, la heterosexualidad es un atributo que se aplica a las personas de sexo masculino o femenino, en donse se prevee que a nivel sexual, se debe y puede mantener relaciones carnales con una persona de sexo diferente; es decir, que el hombre realiza el sexo con la mujer, y viceversa; mientras que en el caso de la homosexualidad, tanto el hombre como la mujer mantienen relaciones carnales con personas del mismo sexo, a saber, el hombre realiza el sexo con otro hombre y la mujer con otra mujer.

Caso aparte pero paralelo, lo constituye la "Bisexualidad", en donde el hombre o la mujer mantienen relaciones tanto con un hombre como con una mujer. Nótese que en materia de sexualidad, son estos apenas tres de los atributos a partir de los cuales, psico-sexualmente se pueden clasificar a los seres humanos, a las personas; y sucede que en el mundo animal, también son propios los casos de homosexualidad.

Dicho todo esto, para mí (porque siempre hablo en primera persona), el hecho de que una persona sea heteroxesual, homosexual, bisexual, o lo que le plazca en el contexto unisexual, no es motivo para que "los demás" se hagan prejuicios, juicios, comentarios, señalamientos y acusaciones hacia quienes demuestren cualesquiera de estas preferencias sexuales; y sí, dige preferencias sexuales, porque definitivamente de eso se trata.

Por medio de este escrito, yo me solidarizo con todos aquellos hombres y mujeres, que aceptando su homosexualidad, se enfrentan a una sociedad injusta, desequilibrada, desproporcionada, excluyente, marginalizadora, entre otros atributos descalificativos, ya que ellos y ellas, con valentía a prueba de fuego, día a día, hacen saber a la humanidad, que también son seres humanos y personas valiosas, que estudian, trabajan y se superan a nivel personal y profesional.

A los homosexuales, sin excepción, mi solidaridad y respeto sincero, y mi admiración por todas las cosas positivas y trascendentales que han logrado a través de los años, y por medio de vivencias y experiencias, que le han permitido ver al mundo, a los seres humanos, a las personas, la valía de la individualidad y la personalidad, más allá de cualquier frontera sexual.

Lastimosamente, también existen aquellos y aquellas que hacen de su sexualidad un mundo de pasiones bajas, lleno de contrariedades y peligros; y sin embargo hacie ellos van dirigidas mis palabras de apoyo psico-social y mi mejor deseo de que algún día puedan cambiar su forma de pensar y manera de ser.

"En el País de las Pocetas"



Sin lugar a dudas, el deseo de asumir posiciones sociales, en todos los sectores societarios, conlleva a numerosas personas a utilizar los medios, canales e instrumentos que consideren necesario para lograr sus fines personales y profesionales. Lastimosamente, es  y se trata de una realidad venezolana, que tal vez, se parezca a las realidades de cualesquiera otras latitudes y sociedades del inmenso orbe.

Lo expuesto ocurre con relativa frecuencia en el sector socio-político venezolano, cuando un sinfín de personas, sostienen la idea de convertirse en Presidente(s), Gobernador(es), Alcald(es), Consejal(es), entre otros cargos públicos, en donde por supuesto se requiere de la participación ciudadana, en otras palabras, del voto popular ejercido a través de la figura del sufragio en los procesos electorales.

Sucede pues, que quienes aspiran cargos públicos como los que se han mencionado en el párrafo anterior, en pro de conseguir el objetivo y la meta (se puede pluralizar al respecto), planifican y organizan lo que comúnmente se denomina como "Campañas Electorales", y en la búsqueda y consecución de la preferencia del electorado, proceden a ofrecer villas y castillas, pero el problema no es ese, en realidad, el problema es otro.

Para nadie es un secreto que en dichas campañas electorales, los interesados a obtener y ocupar un cargo público, comienzan a visitar diferentes sitios y lugares, desde los sectores de la "alta sociedad", hasta los sectores más "populares", dicho así, porque no se les puede decir, sectores de la "baja sociedad".

Los postulados a los innumerables cargos públicos, también comienzan a aparecer en diversos periódicos, programas de radio y televisión, ofreciendo "un mundo ideal", que por supuesto, todos deseamos y queremos, para tratar de subsistir en un sistema de cosas, mejor, que en el que vivimos. Dicho de otro modo, quienes aspiran un cargo público comienzan a "caernos a mojones", como que si TODOS, somos unas pocetas. Lo peor de todo, es la cantidad de promesas incumplidas.

Aquí entre nos...aunque duela tener que admitirlo, la República Bolivariana de Venezuela, puede y debe ser llamada "El País de las Pocetas", por la cantidad de ingenuos e incautos que creemos (porque me incluyo), en las promesas de quienes luego de obtener y ocupar el cargo público que querían, se olvidan de sus promesas, se olvidan del pueblo, se olvidan de la gente. Pero no se les olvida cobrar 15 y último, y hacer efectivos todos los beneficios que se corresponden con su nuevo estatus social, que no es más que el de "Politiqueros".

"Monólogo con un Tumor"



¡Buenos días señor tumor!, ¿cómo ha amanecido? Hoy transcurre un día más que debo compartir su presencia, siendo usted un cuerpo extraño en mi organismo; y lo más curioso de todo, es que todavía no se porque ha invadido mi cuerpo, sin mi consentimiento, sin mi permiso. Es por eso que lo considero un intruso, y no lo quiero, ¡se lo juró que no lo quiero!, porque sólo ha llegado a mi vida para perjudicarme y echarme mucha vaina; ¡pero no se quede callado y defiéndase! ¡Yo quiero escuchar sus motivos o razones para violentar mi cuerpo de la forma tan inhumana que lo hace! ¡Así que, hable, manifiéstese, si es que puede!

Tal vez usted, señor tumor, no tenga conciencia de lo que es y representa vivir con ésta molestia tan grande, que ni el cielo ni el mar juntos, se le comparan de modo alguno, porque su invasión no tiene tamaño ni dimensión comparable, aún más cuando de tanto dolor tras dolor, de tanto llorar y llorar, el cansancio y el agotamiento se apoderan de mi existencia. Sin embargo señor tumor, déjeme decirle que, en medio de tanto dolor, llanto, cansancio y agotamiento, sólo hay una fuerza mayor que me conlleva a seguir adelante hasta el final, siendo esa fuerza el amor de mi Dios Todopoderoso, Jesús, el Ungido, el Cristo, Dios hecho Hombre sobre la faz de la Tierra, y María Santísima; quienes siempre me acompañan y nunca me abandonan, y a quienes amo con humildad y sinceridad absoluta.

¡A lo mejor señor tumor, usted se preguntará! ¿Pero por qué dejaste que apareciera en tu vida? ¡y la verdad es que no se qué podría decirle al respecto! ¡Creo que fue descuido de mi parte!, pero más allá de eso, me imagino que lo que me sucede con usted, estaba escrito en el libro de la vida, y sólo por eso, es que he medio comprendido su razón de ser y estar. Al principio, cuando me di cuenta de su crecimiento, sin saber que había nacido dentro de mí, me invadió el miedo, un miedo tan brutal que me desubico en el tiempo y en el espacio. Desde que supe de usted, me imaginé que era algo malo, y me dio terror pensar que su nombre era: Cáncer. Eso fue lo que principalmente me hizo asumir una actitud incomprensible, y lo digo así, porque me aislé, y no quería saber nada de la ciencia médica; ¡ni de nada ni de nadie, porque temía lo peor!

¿Pero sabe que, señor tumor!, ese mismo Dios y María Santísima que amo, junto a mis familiares y amigos, me hicieron reflexionar y ver el problema que usted me causa, desde una perspectiva diferente; fue así como poco a poco, y con la ayuda de mi actual médico tratante, que además de urólogo, me ha tratado psicológicamente, paulatinamente fui venciendo el miedo y me enfrente a mi realidad, dispuesto a todo por el todo. Seguidamente, sometí mi cuerpo y a usted señor tumor, a una serie de exámenes que lamentablemente arrojaron resultados hilados a lo que yo pensé inicialmente; es decir que, mi miedo por tener cáncer fue vencido por una verdad que me produjo desesperación, y al mismo tiempo, una tristeza muy grande; ¡y usted sabe porque lo expresó así, señor tumor!, ¡No se haga el loco!, pues bien, la desesperación se debe a que se comprobó su malignidad, y mi tristeza, porque automáticamente me coloqué en el lugar de quienes han pasado por una situación igual o similar.

¡Yo le voy a confesar algo, señor tumor!, cuando en oración pido por el mundo, por la paz, por los míos, vivos o muertos, por mis amigos y enemigos, en primer lugar ofrezco mi vida a Dios Hijo y a su Madre Santa, para que ellos dispongan de mi existir de la manera y en el momento que lo consideren necesario, pero lo hago de forma condicionada, porque cuando procedo de esta forma, lo que pido a cambio, es el bienestar de mis padres, de mis hermanos, de mis cuñados, de mis sobrinos, de mis tíos y primos, de mis ahijados, es decir, de todos mis familiares y también de mis amigos, incluyendo a mi pareja sentimental; por quienes soy capaz de lo inimaginable, ¡porque si hay algo contra lo que usted no ha podido señor tumor, es con mi fe y mi esperanza, tampoco con mi afecto, por los que creo y considero como parte de mi existencia; existencia en la cual, usted, está simplemente demás!

¡Ah por cierto, señor tumor!, no crea usted que no me he operado porque aún tengo miedo; ¡no es eso!, ¡Ni lo piense! Yo no me he operado porque no he tenido los recursos económicos-monetarios necesarios para proceder al respecto, en el pre, durante y en el post-operatorio. Personalmente, y no se si es una virtud o un defecto, me cuesta mucho aceptar la ayuda de otras personas, y en especial cuando se trata de “dinero”, quizás, porque mis padres me enseñaron desde niño, que debo ser lo suficientemente capaz para proveerme de lo necesario para subsistir y en paralelo me prepararon para luchar por lo mío, pero sin egoísmos hacia mis semejantes.

También debo confesar que no quiero darle molestias a ninguno de mis familiares y amigos, y aún así, de la misma forma debo hacer público que personas como mi mamá Sara, mi hermana Ariana, mi amiga Yelitza Aparicio, y mi amigo Edgar Romero, entre otros familiares y amigos cercanos, me han brindado todo su apoyo e incluso ayuda, a tal punto de estar planificando actividades pro-fondos para mi persona. ¿Qué tal, señor tumor?, ¿Cómo le quedo el ojo? A mi particularmente me brilla, no sólo un ojo, sino los dos, y se debe a la satisfacción que siento, porque mi familia y mis amigos se preocupan por mí, de la misma forma que yo me preocupo por ellos.


¡Finalmente, señor tumor! quiero que sepa que este monólogo que he sostenido por su causa y en su nombre, se lo dedico con toda el alma, a las personas que por causalidad han sido víctimas de un tumor, y lo hago con conocimiento de causa, como uno más de tantas personas que con dolor, miedo, llanto, cansancio y agotamiento han luchado y se han recuperado de una presencia tan incómoda como la suya, y asimismo, a aquellos que desafortunadamente han perdido la batalla en su contra. Igualmente, dedico este monólogo a los familiares y a los amigos de todos los que han sufrido las molestias de tener un tumor dentro de su organismo. Soy solidario con todos los que en algún momento de la vida, han vivido y enfrentado una situación como la mía; ¡y soy sincero, sumamente sincero, porque soy uno más…o uno menos!

"El Síndrome de la Felicidad"



Hace muchos años, en un canal de televisión extranjero, y por ende, en un programa televisivo que era de mi agrado, hicieron un reportaje a una pareja, compuesta por personas de la tercera edad o adultos mayores, que tenían un hijo de 25 años, y éste presentaba la condición de persona down, es decir, que tenía el "Síndrome de Down".

En medio de la entrevista realizada a aquellos sencillos y humildes padres, ellos comentaron al entrevistador, que con la condición que presentaba el hijo de ambos, habían pasado por momentos muy fuertes, pero que no dejaban de ser vivencias que les permitieron crecer y madurar como seres humanos y personas.

En una de las secciones de aquella entrevista que jamás olvidaré, el entrevistador le pidió a la madre de aquel joven con Síndrome de Down, que expresara lo que ella sentía con relación a su hijo, y ella muy sabiamente comentó, que éste le había producido a ella y a su esposo, una gran alegría, muy a pesar de todas las circunstancias adversas que les correspondió vivir; y puntualizó que lo que su descendiente tenía no era el "Síndrome de Down"...sino el "Síndrome de la Felicidad", porque eso era lo que aquel hijo en común, les producía a ambos: "FELICIDAD"...

Yo continúe viendo la entrevista, con los ojos evidentemente aguados, con ganas de llorar y con un nudo en la garganta, pero jamás me despegué de la pantalla de mi televisor, al finalizar la entrevista, me quedé muy pensativo, analizando cada una de las palabras de aquella mujer ejemplar, dispuesta a dar su propia vida, por la existencia de su hijo amado; y me dí cuenta que en realidad, vivimos en una sociedad muy desequilibrada, con grandes desigualdades, que de una forma u otra, no permite que los seres humanos, que las personas, vean el lado positivo, incluso, hasta de lo más negativo, que pueda suscitarse.

Nuestra sociedad es castradora, los tabúes y prejuicios han sido la causa de grandes diferencias sociales, de grandes desencuentros e injusticias; y muchas veces no tomamos real conciencia de que todos somos iguales, hechos a la imagen y semejanza de Dios Padre, y que por tanto, debemos amarnos y respetarnos en la justa dimensión que se le puede y debe atribuir tanto al amor como al respeto.

Yo he visto, como a los niños, niñas, adolescentes y también a personas mayores, se les ha discrinado por ser de "x" o "y" color de piel, por ser de "x" o "y" nacionalidad, por su ideología religiosa, por sus preferencias sexuales, siendo realmente lamentable, que quienes tienen la condición de personas down, también se suman a la larga lista de los vejados por el sistema societario que habitamos.

Aquí entre nos...a través de este escrito, me hago solidario con todos los niños, niñas, adolescentes y personas adultas, que viven bajo la condición de personas down, al mismo tiempo que lo hago, con los familiares y amigos más cercanos, quienes son los que viven de cerca, con el día a día, cada uno de los ciclos comunes por los que atraviesan todos y todas los que presentan el Síndrome de Down o mejor dicho, el Síndrome de la felicidad, porque muy ciertamente, estos seres lo único que irradian es felicidad y ternura por doquier.

"Un Presente...por un Futuro"


Hola, una vez más me dirijo a quienes tienen la oportunidad de acceder a mi blog y leer su contenido. En esta ocasión, es el deseo de este servidor, hacer referencia sobre otro problema social, ampliamente evidentes en hechos y acciones, y totalmente trillado en lo que a pensamientos, ideas y opiniones verbales y escritas, se refiere; amén de las innumerables políticas de gobierno, programas, proyectos, planes y actividades que se han gestado en procura de disminuir el índice de niños, niñas y adolescentes que se han encontrado, que se encuentran y que posiblemente se encontrarán en un futuro, en situación de calle y en la calle.

Con relación a esta problemática social, lo primero que se debe hacer, es señalar que significan los términos "en la calle" y "de la calle". Pues bien, dentro del contexto de las normas sociales en el territorio de la República Bolivariana de Venezuela, un niño, niña o adolescente en la calle, es aquel o aquella, que vive con sus padres u otros adultos significativos dentro del núcleo del hogar, pero que por razones adversas, debe ausentarse de su casa, para acudir a otros sitios y lugares en donde ejerce una actividad, oficio, labor, cualquiera, para obtener un beneficio material o económico, previo consentiemiento de sus padres, representantes o responsables; mientras que un niño, niña o adolescente de la calle, es aquel o aquella que por circunstancias de diversa índole, abandona el núcleo del hogar de forma indefinida; ocurriendo que en la mayoría de los casos, se suman a los miles y miles de niños, niñas y adolescentes, que se sumergen en el mundo de los vicios habidos y por haber.

Es una situación sumamente negativa, que ha suscitado innumerables polémicas y conflictos societarios, y lo peor del caso, es que es una realidad paulatina y progresiva, que al parecer no tendrá un capítulo final, jamás de los jamases. No obstante, cada uno de los hombres y mujeres de buena voluntad, que cohabitan el territorio venezolano (e incluso de otras latitudes del mundo), pueden y deben aportar su granito de arena en la búsqueda y consecución de alternativas de acción y de solución, que a corto, mediano y largo plazo, permitan aminorar la problemática planteada con criterio de responsabilidad social.

Áquí entre nos...voy a concluir este escrito, con una frase que me atribuyo, y que considero altamente significativa sociológica y psicológicamente hablando, y reza lo siguiente: "Debemos darle a los niños y niñas del presente, lo que deseamos obtener de los hombres y mujeres del futuro". Ahí se los dejo para que lo analicen e interpreten debidamente.